Brillan, querido Buda, Brillan las veredas!!!
Bueno, después de publicar el relato del viaje, paso a escribir sobre las veredas. Las veredas, como nosotros las conocemos son sucias, con mierda de perro o gato por todas partes, basura, y, además, opacas, Bueno, acá es todo lo contrario: son limpias, sin basura ni mierda, y lo que es más impresionante de todo es que brillan. Sí, lo que leyeron (o escucharon si alguien se los está leyendo). Brillan. Todos los días se limpian con un lampazo y se les pasa cera. Aunque sea increíble, así lo es. Resulta rarísimo cuando uno sale de noche y ve que la luz del alumbrado se refleja en el piso, te cambia todo punto de referencia. Parece que fuera un enorme shopping en el que por dentro pasan los coches. Un gran shopping con coches y sin techo.
Otra cosa extraña es el sistema de riego. Como es un clima muy seco, no puede crecer nada si no se riega artificialmente. Por esto es que toda la ciudad está surcada con acequias (canaletas que se encuentran a los pies de los árboles, no otras cosas). Mediante ellas se riegan todos los árboles de la ciudad. Y por eso, en cada arriete de árbol, hay como una especie de tapa que sirve para evitar caerse dentro del hueco, este es otro extraño elemento de la cotideaneidad (estará bien escribido?) Sanjuanina.

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