Peregrino de la Internet

Mi modesto blog, en donde voy escribiendo las cosas que me parecen útiles compartir. Más que nada está centrado en Programación Web, Linux, y cosas por el estilo.

9 sept 2004

Atardecer en la ruta

Se ven los últimos rayos agonizantes de u sol que no quierre morir. No quiere morir y nos muestra sus más hermosos rayos, tratando de convencernos de quedarnos un rato mas, para así poder permanecer inmortalmente en nuiestros recuerdos. Pobre, no sabe que por más que lo queramos, nuestro viaje no puede ser detemnido por tán pequeña cosa, a la vista de algún tonto hijo de Ford. Pero esto no es algo pequeño! Es la muerte de un astro, la muerte de un tutor que durante horas nos estuvo alumbrando, alegrando, dandonos esperanzas de poder verlo. Sin él, el día es triste, sin luz, extrañamos sus cariñosos rayos, pero al atardecer nadie se viste de luto por su muerte. Nadie mira su agonizante pedido de socorro, nadie le hace caso y lo guarda en su corazón como algo único, que no se volverá a repetir. Y menos un choer. Asesinos de soles, ladrones de atardeceres, no dejan a uno poder salvar a ese ser tan querido, al amado Helios, お日さま, dear sun, le cher soleil… Debería existir una hora en la que se pueda apreciar un atardecer, sin ser molestado, y poder decirle adiós a ese amigo que se va.

1 Comentarios:

A la/s 12/9/04, 12:56 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Polly sais:

Es una suerte que su muerte dure 12 horas, es una suerte que reencarne despues de medio día en la misma figura familiar, es una suerte que volvamos a verlo morir, para extrañarlo una vez más y para volver a presenciar su nacimiento... que bien me vendrían unas facturas. Chau =)

 

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