Peregrino de la Internet

Mi modesto blog, en donde voy escribiendo las cosas que me parecen útiles compartir. Más que nada está centrado en Programación Web, Linux, y cosas por el estilo.

10 ago 2004

De la relación entre los policías espora de Villa Gessell Y los vendedores de paraguas...

En Capital, cuando llueve, aparecen vendedores de paraguas en todas partes, pero luego desaparecen. Si uno se pone a pensar, es un comportamiento lógico, porque ¿a quién le van a vender un paraguas con el cielo totalmente despejado y 35° C de temperatura? Pero a su vez tenemos otro misterio: Estos vendedores aparecen aunque el pronostico haya dicho que el sol rajaría la tierra, y cuando aparecen, llueve o está lloviznando. Siguiendo estos pensamientos, me dispongo a encontrar algo que aparezca cuando el tiempo es húmedo y desaparezca cuando termina. Entre mis soluciones nacieron éstas, que son las dos más acertadas: El reuma, o las esporas. Como el reuma no tiene existencia propia, sino que depende de la existencia de un ser previo, me quedé con las esporas.
Ahora que ya conocemos al sujeto, estudiemos su mecanismo ¿Cómo funcionan? ¡Fácil! Estos vendedores son esporas, que al hidratarse con la humedad de los días de lluvia, salen de donde estén escondidos (debajo de las baldosas, dentro de los maleteros, en las bocas del subte, etc.) y se ponen a vender paraguas para los desprecavidos peatones a los que su sexto sentido les falló y no trajeron paraguas. Luego que pasó la lluvia, éstos se secan con los rayos del sol y pasan nuevamente a su estado de esporas, en espera de una nueva lluvia. Hasta acá hablé solamente de los vendedores de Capital, pero ¿dónde está la relación con los policías Gesellinos? El punto es que acá pasa exactamente lo mismo, pero con los policías. Es como un mecanismo de activación, ya que éstos no se vuelven espora una vez terminada la lluvia. Es decir, la villa no está vigilada sino hasta la primer lluvia del año, que es cuando salen.
Ahora bien: ¿Éstos dos especimenes de una raza única, no tienen ningún tipo de relación? ¿Son sólo una mera coincidencia de la madre naturaleza? No, para mí no es así, como tampoco son obra de la madre naturaleza. Mi teoría es que uno es el ensayo del otro. Desde mi punto de vista, los vendedores-de-paraguas-espora son una versión beta de los policías-espora. Pero ¿Por qué vendedores de paraguas? Es simple ¿ Qué es lo más inútil que puede haber los días de sol y qué es a lo que menos importancia uno le da los días de lluvia teniendo un paraguas en mano? Es obvio: a los vendedores de paraguas. Tenían que experimentar con una estirpe que no fuera muy necesaria, así si desaparecían, no habría problema, o acaso nunca se preguntaron ¿Por qué desaparecieron los vendedores de ballenitas para las camisas? Desaparecieron porque hubo un error en el experimento y no los pudieron volver a hidratar (una pena).
Ahora, solamente me queda una cosa por aclarar: ¿Quién y para qué? Según fuentes confiables, la idea fue concebida y puesta inicialmente en marcha por la Patrulla Roja (Red Ribbon, en inglés), pero por un error de inteligencia interna, la información se filtró hacia K.A.O.S. y al no poder hacerles frente en la carrera esporosa, abandonaron el proyecto dejando solamente a K.A.O.S. en el campo. ¿El fin? Llegar a crear un ejército capaz de entrar en un tubo de ensayo y que se esfumara luego de la batalla. Al parecer todavía no han llegado a su meta, pero si no se los detiene a tiempo va a ser difícil la tarea de idear un herbecida lo suficientemente poderoso como para matarlos...

6 ago 2004

Ese amigo...

La moneda gira
En la muchedumbre.
Nunca se sabe la cara,
Ni menos quien la tira,
Sólo se sabe que cuando caiga
Alguien va a morir.
31/07 hablando con Ires@

“Oh, las explicaciones, vos sabés… todo es muy confuso, hermano. Ponele que eso que llamás ambición no pueda fructificar más que en la renuncia. ¿Te gusta la fórmula? No es eso pero lo que yo quisiera decir es justamente indecible. Hay que dar vueltas alrededor como un perro buscándose la cola…”
Julio Cortázar, Rayuela, Cáp. 31


La esencia que queda de un amigo es algo especial. Cuando uno visita a sus amigos, o habla por teléfono con ellos, tiene varias impresiones. Está la visual, la auditiva, su aroma, su piel (o cualquier otra cosa que nuestro tacto recuerde). Pero ninguna de ellas define más que su apariencia, su aspecto a nuestros sentidos. Sin embargo, hay otra cosa más, algo que escapa a lo sensorial, que queda más allá de nuestra imagen psicológica de él. Esto es algo así como su esencia, la interacción de todo lo sensorial y psicológico. Es lo que lo define, algo que sólo puede sentirse y no medirse; particular a cada persona, y a su vez varía dependiendo la persona que lo siente; algo que queda por siempre. Lo sensorial con los años se va, pero esto queda, es como su aura, su ki. Y sólo cuando es lo suficientemente fuerte como para sentirlo es cuando estamos frente a un verdadero amigo.

2 ago 2004

Crónica de un Turista – El ejército de Gorriones

Tranquilamente uno va por las calles del Centro de San Juan, maravillado por sus pisos lustrosos, encantado por el ancho de sus veredas. Habituado, generalmente, al terreno porteño, camina sorprendido por encontrar el suelo libre de minas anti-sociales gentilmente dispuestas por los perros. Con esta conducta, uno no se da cuenta que el peligro no es a nivel tierra, sino todo lo contrario, el aire es un pleno campo de batalla, si vale la expresión. Todo comienza a eso de las 18:00 hs, cuando los primeros empiezan a llegar. Es algo automático, tienen que reservar la pista de aterrizaje, y más ahora que han podado y escasean las de buena calidad. Luego es esperar a que llegue la gente, ansiosa de ver algún artista callejero, o sólo salir a dar una vuelta. Es en ése momento cuando empieza el ataque. Se cruzan de un plátano a otro, lanzando sus temidas bombas en pleno vuelo. El aire se llena de una lluvia de excrecencias y todo el suelo se torna a manchas blancas, negras y algunas verdes. En ese entonces caminar por el centro de la calle es una riesgosa aventura. Sólo lo hacen los más osados, o los desprevenidos, por lo que nunca falta la injuria al éter, esa maldición por lo bajo, o simplemente un insulto a todo pulmón contra los benditos gorriones.