Mato el tiempo
Veo las horas caer rendidas, llorar en su agonía del momento, destinadas a ser perecederas. Solamente vigentes en un momento, un instante. Luego son sólo recuerdos en el mejor de los casos, sino desesperación. Enemigas de los ansiosos, amigas de los felices, tiranas de todos. Caen muertas bajo la pluma del escritor y el pincel del artista, que logran con magníficos instrumentos hacerlas pasar al olvido, sin dejar rastro. Todos en el fondo las odiamos, pero sin ellas, caos.
